#JBMAMÁ

MI RELATO DE PARTO - Un parto sin intervención en plena pandemia (COVID-19) es posible.

contacto@josefabohemia.com por Josefa Bohemia

En enero de este año transitaba la mitad de mi embarazo y solo un miedo se me presentaba todas las noches cuando imaginaba el parto que quería atravesar: que esa partera y médico se vuelvan a adueñar de mi momento, y decidan ellos por sobre mi. Cuando me di cuenta que ante mis insistentes pretensiones (de cambio de condiciones respecto de mi primer parto) el obstetra estaba poniendo sus intereses por sobre los míos y los de mi bebé huí porque me sentí traicionada y decepcionada, algo dentro mío me estaba confirmando que había hecho lo correcto.

Instintivamente sentí que la vida me presentaba una segunda oportunidad para demostrarme que yo podía, que lo que me habían dicho de mi primer parto no era así. Que en verdad yo podría vivir el parto y nacimiento de mi segunda hija, como una Fiesta [sic Tito], una celebración de la vida, libre de miedos y de condicionamientos ridículos que solo me hacían sentir en cierto modo “controlada” por el equipo médico. Hablando con mi marido, y luego de una charla de por medio con Vicky (Seguí), ella terminó de alentar este cambio cuando le conté Mi Miedo. Y fue así que llegue a las manos de Tito (Hector Lodeiro) y Edith (Diez). Me entregué con una confianza tal como si los conociera de toda la vida, confianza que me dieron al escucharlos y entender que todos hablábamos el mismo idioma, ya nada hacía falta explicar, mis miedos se esfumaron y sólo me encargué de seguir disfrutando de mi embarazo y continuar visualizando el parto y nacimiento que quería. Creo que si una decide luchar por tener un parto respetado o humanizado, lo primero que debe hacer es respetarse a sí misma, saber escucharse es primordial. 

Luego de este golpe de timón y cambio de equipo, todo marchaba de manera muy tranquila hasta que llegó el brote de la Pandemia por COVID-19. Miles de cadenas de whatsapp, fotos alarmistas, prensa amarillista, etc, a simple vista el contexto no colaboraba para encarar el tercer trimestre de manera tranquila y conectarme con mi bebe. Decidi dejar a un lado toda esa información que no aportaba nada en mi, y descartarla, concentrándome solamente en dinámicas familiares divertidas, dirigir la mente hacia pensamientos constructivos y haciendo foco en la familia, pensando en Carlota que estaba viviendo sus últimos meses de hija única, para convertirse en hermana mayor. Los meses de aislamiento nos sirvieron para conectar mucho como familia, y a mi personalmente, con esa panza que no paraba de crecer. En ese momento y bajo este contexto en donde todo se ha reducido a encuentros a través de pantallas comencé mi entrenamiento en HypnoBirthing, entrenamiento que me dio las herramientas necesarias para llevar este embarazo en plena pandemia, con calma. Me ayudo a controlar mi mente, aceptando que todo lo que ocurría era lo mejor para mi y para mi bebé. La preparación, no sólo en las clases sino en mi casa que hacía de manera individual con las relajaciones y las afirmaciones me dieron las herramientas necesarias para encarar con calma y relajación el comienzo de mi labor de parto. Confiando en que mi cuerpo y el de mi beba saben qué hacer. Solo hacía falta entregarme y comprender que cuando la mente está libre del estrés y del temor que causan que el cuerpo responda con dolor, la naturaleza es libre de procesar el parto del mismo modo que procesa cualquier otra función fisiológica del cuerpo. 

Fue así que el jueves 21/5 luego de hacerme la ecografía de la Semana 40, comencé con la pérdida del sello uterino (tapón mucoso). Muy leve y muy de a poco. A la noche me comunique con Edith, y le avise: “quedate tranquila y relajada que falta” me dijo. Yo sabía que me lo decía para tranquilizarme (de hecho lo estaba) pero que no iba a faltar tanto, la llegada de Rebeca era inminente. Hice de todo ese dia, fotos, publique productos en la Web de Josefa Bohemia, cocine, hasta termine de hacer un Lemon Pie, cenamos todos en casa (yo estaba muy tranquila ya que mi hermana había podido viajar desde Paraná y era ella junto con mi hermano quienes se quedarían con Carlota en el “Dia D”).  Durante la madrugada junto con más pérdida de sello uterino, comenzaron a venir las olas uterinas (contracciones) que fui surfeando a lo largo de toda la madrugada, acostada en la cama en posición lateral, con Carlota en el medio de nosotros. Realmente eran así, olas, me visualizaba en el mar en cada una de ellas imaginando que con cada ola, me encontraba mas y mas cerca de conocer a Rebeca. Cada ola uterina me acercaba más al encuentro con mi bebe. Hasta que me paré de la cama, con mucha calma y seguí con la relajación del Arco Iris y mis respiraciones, sola en el living de casa y mi pelota. Adore el inodoro del baño también en este proceso, no por ir a hacer #2, sino porque la posición me era muy reconfortante. Tenía sueño, pero estas olas eran cada vez más frecuentes (cada media hora, 40’) y no me dejaban dormir, así que me senté en la pelota y me puse a ver la tercera temporada de The Crown. En un momento creo que logré dormirme. Edith me había remarcado que guarde energias para mas tarde, y no me canse. La llamé tipo 9 am, y me dijo por como te escucho, voy a tu casa tipo 13 horas. Te escucho bien. Yo me sentía perfecta y no quería hacerla venir a casa al cuete a revisarme, porque no estaba sintiendo más que una presión fuerte ahí abajo y muchas ganas de hacer #2 (sin hacer ya nada más). En todo ese intervalo de tiempo todos en casa, entre ola y ola (contraccion y contraccion) tenían prohibido decir la “mala palabra”: “Te duele? Cuanto te duele”? Ya se los había advertido. Me meti varias veces en la ducha con agua caliente, prendí mis velas de lavanda, seguí con mi pelota, en 4 patas, la relajación, Carlota que venía y me hacia masajes, luego me iba a preparar el bolso lo que me faltaba, llame a una amiga que era su cumple, hable con mama y le dije que ya estaba en trabajo de parto… etc. Muy muy calma y muy relajada. Llegó Edith a casa, me vio y me dijo: “Te veo bárbara”, entre una cosa y otra me reviso y adivinen? Ya estaba con 7 de dilatación! Creo que ni yo lo podía creer, porque evidentemente mis olas eran muy calmas y llevaderas y muy muy efectivas. Tenemos dos horas aprox, me dijo… así que le prepare un café y nos sentamos en la mesa con Carlota que estaba almorzando, probamos el Lemon Pie! jajaj y entre anécdotas y risas yo me paraba para pasar las olas de cuclillas cada vez más seguidas… hasta que volví al baño -al santo inodoro-, y ahi me volvi a bañar. Edith me volvió a controlar, y me dijo: “Connie, estas con completa” mi cara de maravillada y alucinando ya estar próxima al encuentro con Rebeca creo que nadie la filmo pero estaba muy entusiasmada. Me sentía con la energía de un huracán a  la vez que con la calma extrema que inspira el arco iris. Mi estado de ánimo era calmo a la vez que euforico. No se por qué pero todo me daba risa, hasta verlo ir a mi marido de un lado a otro sin concluir nada, estaba super nervioso, jamas penso que ya llegaba la hora.

Nos subimos al auto de Edith, y llegamos a la clínica a las 15:15 horas, creo que si el camillero no se apuraba en ese momento para buscarme (por protocolo te entran con silla de ruedas), la gorda nacía en la puerta. Pero subimos, nos cambiamos, nos recibió Tito con su santa paciencia y voz dulce y enseguida nos fuimos todos a la sala de parto, yo seguía en posición cuclillas, casi como sentada en un inodoro sin vía, sin monitoreo, ni nada (solo con barbijo -que a mi me permitieron quitarme en un momento que comencé a sentir mucho mucho calor-) y en un momento se acerca Edith y me dice al oído: “Connie vas a querer el banquito para tenerla?” La mire y le dije: “SÍ! Por favor”. Así que me senté en el banquito de parto, al lado de la camilla, a menos de 50 cm del suelo a continuar con el trabajo. En ese momento las olas eran cada vez más intensas y más seguidas, nunca deje de visualizar el Capullo Floreciente junto con sentir que cada ola y respiración hacia abajo me acercaban mas y mas al encuentro con mi bebe. Mi cuerpo inerte se entrego a mi cuerpo de parto y cada vez la sensación de empujar a la bebe hacia abajo era mas y mas fuerte. Y así fue, que sin necesidad de episiotomía, ni anestesia, ni nada, con cero intervención más que las amorosas palabras de acompañamiento de Tito, Edith y mi marido permitieron que Baby Rebeca vaya descendiendo suavemente hasta llevarla al nacimiento y encontrarse piel a piel conmigo. Tito sentado en otro banquito mas bajito frente a mí, y yo recostada sobre mi marido me la pusieron enseguida a upa y nos vimos de cerca. Era tal mi distorsión del tiempo, que jamás imaginé que mi hija había nacido en 40’ (si, cuarenta minutos!)  desde que me interne en la clínica, en el parto más hermoso que podría haber imaginado.

Siento que con este parto no solo nació Rebeca, sino que volví a nacer yo como mujer y como mamá. Cada una de mis hijas con su llegada me trajo una enseñanza distinta. Yo pude, y si pude en esta, siento que puedo con todo. Logré mi cambiar mi “chip” con el que había crecido lleno de miedos alrededor del acontecimiento del parto, por diferentes relatos que escuché a lo largo de mi vida. Creo que todas las mujeres de mi familia, mis abuelas Cloty y Aida, mi madre, mi hermana y mi hija mayor, nos estuvieron enviando a Rebeca y a mi en ese toda la energía femenina para poder demostrar que nosotras sí podemos, que libres de todo miedo y condicionamiento, así como somos capaces de gestar sanamente y libre de intervenciones durante 9 meses, también podemos parir del mismo modo que el resto de los mamíferos lo hace. Afortunadamente, hay médicos, parteras y doulas, como Tito, Edith y Vicky que pueden escuchar y acompañar a las mamás más allá de cualquier protocolo y rigidez, y concebirlas como un todo, como personas sanas que están participando de una experiencia natural, sana y saludable. 

Estamos felices y más que agradecidos por el nacimiento tan respetuoso y amoroso que tuvo Baby Rebeca. Este será su único nacimiento (como el de cada bebe), y así como nos preocupamos con Baby Carlota para que tenga un parto y nacimiento respetado, con su hermanita fuimos por mas. Personalmente quise ir por mas, ajustando ciertos “detalles” que no se me habían respetado como hubiese querido y lo logre. Es importante para mi que mis hijas sepan que asi como fueron concebidas con todo el amor del mundo, del mismo modo se las recibió en el comienzo de su vida extra-uterina, con respeto, delicadeza y amor. Siento que como mujer que soy, educando mujercitas (y pequeños úteros), es el mejor legado que puedo dejarles, independientemente que ellas elijan o no ser madres, es el hecho de saber hacerse respetar y confiar en sus propias capacidades. Gracias y eternamente gracias a Vicky, Edith y Tito por esta experiencia de parto tan amorosa, mas linda de la que siempre soñé, los queremos mucho y serán parte de nuestra familia por siempre! 

  

 


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por Josefa Bohemia
Josefa Bohemia™ Mamá de Baby Carlota Diseño en accesorios // Asesoramiento de imagen personalizada // Lifestyle & Fashion Blogger // Fashion Lawyer. http://josefabohemia.com

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